14 jun. 2013

Un poco de reflexión en "silencio"

Nos enseñaron sobre el silencio: ¡hacer silencio!, era la orden. No nos han contado nada sobre él, nos han destinado a obedecerse  sin saber siquiera por qué el silencio o por qué la noche. A veces camino por la ciudad intentando escuchar el silencio. Es que ha pasado tiempo y no me creo que el silencio sea ausencia de sonido. No se nos pide que hagamos silencio para "no escuchar el sonido" se nos pide silencio para escuchar nuestra propia vos. Nuestra vos queda acallada entre tantos "callate" que escuchamos desde la infancia. Y, con nosotros, van creciendo las represiones de nuestra propia expresión.
La palabra ese don tan absurdo por momentos es la expresión de la idea propia, del sentir con firma de  aliento de uno. He tardado bastante en comprender de que se trata esto de que seamos un todo, sin ser si quiera un poquito conciliables en este plano. A veces el silencio y la soledad me han sabido a abismo. Pero el silencio y la soledad son en realidad maestros necesarios en el camino del crecimiento.
Hacer silencio: de las palabras que nuestros padres quieren que digamos, silencio de las palabras que la sociedad nos obliga a contar, silencio de las metas impuesta, silencio de la envidia, silencio del ruido de tanta mente inquieta buscando callarse para escucharse.
El silencio, es un pasajero con coraje que llega para hablarnos de nosotros mismos. Intentar huir del silencio carece de sentido... el silencio te perseguirá si tu has decidido salvarte de las cargas ajenas y se tu misma quién guíe su vida y descubra sus sueños.
En silencio de los propios prejuicios que no te dejan vivir, en silencio de los proyectos que otros hicieron en ti, en silencio del dolor que traes en tu espalda .... y a la luz de tu verdadera fuerza se ilumina la esencia. En silencio es que encontramos el verdadero sonido que lleva nuestro andar, el auténtico que nos han querido arrebatar con la sociedad del espectáculo y el consumo.